Si el coronavirus nos ha aportado algo positivo, entre otras cosas, ha sido darnos cuenta de que vivimos a un ritmo acelerado e invitarnos (o más bien obligarnos) a frenar. 

A menudo nos encontramos realizando actividades con prisa sin un motivo de peso, queriendo pasar a la siguiente lo antes posible. Intentamos evitar a toda costa aquello que no nos produce una satisfacción inmediata y nos aferramos al ajetreo del día a día, a navegar de una pantalla a otra, a los clicks frenéticos… En definitiva, nos hemos vuelto adictos a recibir nuevos estímulos constantemente.

Como bien explica Carl Honoré, autor del libro Elogio de la lentitud, “si nunca desconectas, no puedes vivir el presente”. Esta obra se ha convertido ya en la Biblia del 'slow life', el movimiento mundial que desafía el culto a la velocidad y del que hoy venimos a hablarte.

Pero ¿cómo podemos aplicar las enseñanzas de Carl Honoré en nuestra rutina diaria, donde la sociedad no va a un ritmo tan ‘slow’ como a nosotros nos gustaría?

En VANIDAD hemos reunido 5 claves para desacelerar tu día a día y recuperar una percepción saludable del tiempo. Porque, al final del día, no te vas a sentir más realizado por haber hecho más cosas, ¡sino por haber hecho cosas con sentido y disfrutando del momento y el proceso!

 

1. Practica la presencia 

Cuando comas, solo come. Puedes mantener una conversación o escuchar música, pero disfruta de ese momento, de cada bocado. Y solo podrás cumplirlo si comes despacio. Haz lo mismo con todo aquello que hagas en tu día a día: cuando te despiertes, cuando pasees, cuando te peines, cuando te duches… Practica el estar presente, aquí y ahora. Focalízate en eso y evita las distracciones externas.

2. Vuelve a poner en valor el simple hecho de no hacer nada

No tienes que ser productivo las 24 horas del día todos los días de la semana. Permítete tomar descansos, parar de vez en cuando, tumbarte e intentar no pensar en nada, dormir más, desconectar un rato, tomarte un té o sencillamente respirar. Comprobarás que te puede hacer sentir más vivo que cuando vas de tarea en tarea o de plan en plan sin parar...

3. Dedica tiempo a construir algo poco a poco 

Nos hemos acostumbrado a recibir aquello que deseamos (si es de fácil acceso) en apenas unas horas en nuestra puerta. Para potenciar cualidades como la paciencia, el esfuerzo y la constancia, y aprender a disfrutar del proceso y de la espera, no hay nada como crear algo con tus propias manos. En este sentido, las actividades DIY, los puzzles o iniciar un proyecto creativo, son buenos cómplices.

 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 

Una publicación compartida de Marta Riumbau (@riumbaumarta) el

4. Levántate antes 

Poner el despertador unos minutos (u horas, para los valientes) antes puede cambiar por completo tu forma de afrontar el día. De este modo, tendrás más tiempo para desayunar con calma por la mañana, dar un pequeño paseo, hacer estiramientos, escribir o, simplemente, ver salir el sol. ¡Ten cuidado, es adictivo!

5. Déjate recordatorios 

Es normal: no todos los días vas a tener tan presente tu misión de llevar un ritmo de vida más lento. No te culpes ni te obceques con ello. En lugar de eso, déjate post-its por casa o en tu lugar de trabajo, crea recordatorios en el móvil o haz partícipes a tus amigos o familia.

¿Te animas a sumarte a la 'slow life'?

 

Carla Tomillo: @carlatomillo

Imágenes: Instagram

También te puede interesar