Madrid es una ciudad que acoge y atrapa, una ciudad que, pese a su magnitud, sabe mejor que ninguna ser casa de forasteros. En Madrid hay tantos Madrid como personas habitan en ella. Cada ojos, cada vida que se forja en las calles de la capital, conforma una visión única de esta ciudad, pero todas convergen en lo mismo: Madrid es un personaje más en nuestra historia. Acompaña, crece e impulsa a crecer. Se convierte en escenario de situaciones cotidianas y extravagantes, es testigo de infinidad de vidas que tienen a Madrid como telón de fondo, y es que ella ha visto (y sigue viendo) cómo los años pasan, llenándose de connotaciones sin renunciar a la esencia que la convierte en ese lugar al que siempre se quiere volver.

Entre su bullicio y el ir y venir de las miles de situaciones que se desarrollan en ella, Madrid guarda un espacio muy especial para el arte y, más concretamente, para el cine. Es imposible no contar con ella como lugar de desarrollo de los acontecimientos, solo que a veces su impetuosidad es tal, que acaba por ser un personaje más de las películas e historias que en ella acontecen.

Fotograma Mujeres al borde de un ataque de nervios
 

Pese a no existir ninguna película que hable específicamente de Madrid, todos los retales y visiones que han pasado por la gran pantalla conforman el homenaje más fidedigno que se puede hacer de ella. Porque lo que hace a Madrid único es que hay cabida para todos. Su personalidad es tan versátil que según cómo la miremos, descubriremos una u otra faceta y, gracias al cine y las distintas perspectivas que en él se ofertan, podemos disfrutar en la gran pantalla de la plenitud de Madrid.

Estas son algunas de las películas donde esta ciudad ha jugado un papel de lo más especial. ¿Preparado para adentrarte en ellas? 

“Dolor y Gloria”, Pedro Almodóvar (2019)

Si hay un director que sabe exprimir Madrid, ese es Pedro Almodóvar. En sus películas la ciudad juega un papel primordial y ha sabido reflejar a la perfección todas sus caras, pudiendo considerar a Madrid y su versatilidad como una chica Almodóvar más. En la mayoría de su filmografía está presente, jugando además un papel esencial a la hora de localizar las escenas, y dejando imágenes para la posteridad que hacen imposible no enamorarse de ella.

Su última película, “Dolor y Gloria”, Madrid también juega un papel importante como la ciudad que acogió a Salvador Mallo y en la que el director enfoca su vida. Localizaciones tan míticas como el Cine Doré, la Sala Mirador o el barrio de Lavapiés, son parte de la construcción de esta película. Sin embargo, en el cine de Almodóvar han tenido cabida numerosos rincones conocidos o no tan célebres, entre los que destacan: la Puerta de Alcalá, el Círculo de Bellas Artes, la Plaza de la Paja, El Rastro, Chueca y hasta La Ventilla. Desde luego, nadie mira Madrid con el cariño y la pasión con la que lo hace Pedro Almodóvar.

“El día de la bestia”, Álex de la Iglesia (1995)

La Navidad es una de las épocas del año donde más idílica se vuelve Madrid. Sin embargo, en esta película considerada clásico del cine español Álex de la Iglesia se esfuerza en mostrarnos una visión para nada idealizada de este momento del año. Y es que en esta película las calles de Madrid acogen una matanza que tiene lugar, nada más y nada menos, que la Noche de Reyes.

El retrato apocalíptico que nos presenta “El día de la bestia” nada tiene que ver con cómo es Madrid, sin embargo, entre toques de humor y terror sus calles se convierten en un escenario ficcional que trae a coalición diálogos y posibilidades que extraen el potencial de la ciudad y sus personajes para convertirse, también, en la sede de una gran catástrofe digna de las mejores películas.

“Deprisa, deprisa”, Carlos Saura (1980)

En los años 80, Madrid acogió el mayor despliegue de libertad, desenfreno y reivindicación de la juventud y la diversión. La Movida Madrileña es un periodo infinitamente retratado, alabado e incluso idealizado, con una gran producción artística de todo tipo que aún hoy nos deja su herencia para poder seguir disfrutando de ella en la lejanía del tiempo. Pero no todo era tan idílico ni divertido como refleja esta época. Los años 80 fueron años donde Madrid fue testigo de miseria, delincuencia, drogas y violencia, donde los jóvenes robaban para buscarse la vida y donde las adicciones se llevaron la vida de numerosas personas.

El cine supo cómo reflejar la otra cara de la moneda, una realidad que Madrid padeció y pagó cara sus consecuencias. Entre los directores que más cultivaron este género se encuentra Carlos Saura y su famoso “Deprisa, deprisa”, donde refleja una juventud que sufre las consecuencias de unos tiempos difíciles y unos barrios que presenciaban todo aquello a la par que convivían con el despliegue de extravagancia de la Movida.

“La virgen de agosto”, Jonás Trueba (2019)

Jonás Trueba es otro director para quien Madrid juega un papel esencial en su filmografía. La grandeza de Trueba a la hora de retratar con gran gusto y belleza la vida cotidiana, le debe mucho al retrato que realiza, a su vez, de Madrid. Cualquiera que haya vivido por sus calles puede sentirse identificado con las escenas de sus películas, y es que Madrid ha sido testigo de tantas historias de amor como reflexiones se han hecho sobre ello, tal y como constatan las películas de Jonás Trueba, tal y como ocurre día tras día en sus calles...

En cuanto a “La virgen de agosto”, se puede decir que es un descubrimiento en toda regla de Madrid. Más concretamente, lo que se nos muestra aquí es una calcomanía del mes de agosto en una ciudad caracterizada por el calor sofocante y la pausa, pero también por sus verbenas y fiestas que caracterizan la vida de barrio. Las calles de Malasaña, el viaducto de Segovia o los jardines de Sabatini conforman las escenas que ayudan, desde dentro, a mirar con curiosidad la ciudad.

“Stockholm”, Rodrigo Sorogoyen (2013)

Madrid son sus calles, pero Madrid también son sus casas, portales y locales. Lo que comienza a gestarse en el interior de los inmuebles de despampanantes fachadas que decoran las calles de la ciudad o en los garitos conocidos o no tan conocidos continúa fuera de ellos, y viceversa. Las historias se complementan, los escenarios comparten protagonismo y, al final, todo forma un conjunto que da sentido al resultado de cada pequeña intervención.

En “Stockholm”, Rodrigo Sorogoyen sabe muy bien cómo llevar lo de fuera adentro y lo de dentro afuera. Una historia que nos hará pensar y replantearnos ciertas cosas pero que, además, nos descubrirá cómo Madrid es una caja fuerte que todo lo sabe y, aún así, guarda en la intimidad de su grandeza cada una de las pequeñas y grandes historias que a fin de cuentas la conforman.                                                                                                                

Elena Romero: @elenar_vargas

Imágenes: YouTube