Admitámoslo, si alguien nos hubiese contado de qué iba la vida adulta, es muy posible que hubiésemos escogido no crecer…
Imagen: Archivo
Imagen: Archivo
Admitámoslo, si alguien nos hubiese contado de qué iba la vida adulta, es muy posible que hubiésemos escogido no crecer…
Otra maravillosa razón por la que no querríamos crecer es el apasionante mundo del papeleo. Resulta que cuando te haces mayor y te compras un coche, tienes que asegurarlo y perder tardes enteras comparando precios y “qué te cubre el seguro y qué no”. Ah, y acordarte de pagarlo religiosamente cada año. También cuando trabajas y te pagan, una vez al año tienes que informar a alguien llamado Hacienda de lo has ganado para que decida si te quita más dinero o te devuelve un poco. Se llama “hacer la declaración de la renta”. ¡Incluso tienes que pensar en cuando seas MÁS mayor y abrir un plan de pensiones!

Te puede interesar