Con el frío, el pañuelo se convierte en nuestro mejor amigo y el catarro, en un vecino molesto. Pero podemos reforzar nuestro sistema inmunológico… ¡comiendo!
Imagen: Archivo
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Con el frío, el pañuelo se convierte en nuestro mejor amigo y el catarro, en un vecino molesto. Pero podemos reforzar nuestro sistema inmunológico… ¡comiendo!

El ajo ayuda a hacer mejor la digestión y a absorber mejor los nutrientes de los alimentos. Es rico en vitamina B y por ello, mejora la circulación de la sangre. Añadir un diente de ajo a nuestras comidas supone ingerir un antibiótico natural, ya que favorece al sistema inmunológico, ayuda a curar infecciones leves y es un buen aliado para gripes y resfriados.