La obsesión de la GEN Z por documentarlo todo tiene una explicación y tiene que ver con ROMANTIZAR la VIDA

Las ocasiones especiales ya no son lo único que documentamos. Para la generación Z cualquier momento cotidiano es potencial contenido. Descubre cómo los vlogs y las redes sociales son la nueva forma de romantizar la vida y construir identidad

El contenido cotidiano con el que deja huella la generación Z: romantizar tu vida

Ahora parece que cualquier aspecto de nuestro día a día tiene potencial suficiente para ser un buen contenido. La forma de vivir y compartir la vida ha cambiado en los últimos años con el avance tecnológico y las redes sociales. Tenemos todo tipo de cámaras a nuestro alcance —incluso en nuestro bolsillo— y basta con hacer un simple click para dejar constancia. Ahora, Internet se ha vuelto para todos un espacio donde compartir los aspectos más íntimos y personales de uno mismo. Y lo hacemos incluso con completos desconocidos, como si de un documental se tratara.

A través de vlogs cotidianos, recaps de la semana o simplemente los «acompáñame a un día en mi vida», reflejamos una nueva forma de compartir un pedacito de nuestro mundo y contar quiénes somos. Pero… ¿puede haber un poco de romantizar la vida dentro de todo esto?

Una vida para la posteridad: de los grandes recuerdos a los pequeños momentos

Hasta no hace tantos años, la forma más directa de retratar tu vida era escribiendo a mano en un diario personal, coleccionando fotos de tus recuerdos más preciados en álbumes, o haciendo fotos espontáneas con cámaras desechables. Sin embargo, cada vez más jóvenes exponen su vida mostrando sus relaciones y rutinas más personales con detalle. ¿Qué es lo que ha pasado desde entonces a ahora?

 

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Ha habido un cambio cultural. Antes se fotografiaban únicamente ocasiones especiales como cumpleaños, vacaciones o cualquier tipo de celebración puntual con amigos y familiares. A día de hoy ya no es solo eso. Además de publicar todos estos momentos posando con nuestra mejor cara, grabamos acciones mínimas del día a día y recopilamos pequeños instantes que probablemente en un futuro atesoraremos en dump accounts. Unas flores que te regalan, un nuevo diseño de uñas, una foto con tus mascotas, un desayuno con amigas, una anécdota familiar, un cambio de look en la peluquería o simplemente un paseo por el campo.

Pero esto puede tener una doble lectura: o bien, somos los jóvenes los que cada vez valoramos más los detalles para pausar un poco este ritmo de vida acelerado, disfrutar del momento y apreciar los pequeños placeres que tenemos delante. O bien, estamos demasiado preocupados por convertir nuestra vida en un escaparate sin fin para los demás. No es que en otras épocas no se valoraran las mismas cosas, pero no existía esa necesidad de capturarlo porque vivían al día y estaban centrados en el momento presente, no en una cámara para el futuro.

«Compartir es vivir» es el nuevo lema de las redes: lo cotidiano es la nueva fuente de inspiración personal

La nueva estética se basa en compartir incluso lo más rutinario. Hay algo que nos engancha en ver cómo alguien limpia su habitación, sale a correr, entrena, se hace la comida o prepara la maleta para irse de viaje. Probablemente esa adicción no sea tanto por lo que hace la persona en sí, sino por el ser capaces de conocer los diferentes estilos de vida posibles y las motivaciones que hay detrás de cada rutina. Quién sabe, tal vez nos estemos acercando a una nueva forma de convivencia, pero virtual, en la que cada uno puede aportar algo de inspiración a otra persona, aprender de vuelta, descubrir cosas nuevas y romantizar cada momento.

 

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Hábitos, procesos de aprendizaje, habilidades, hobbies, recomendaciones de sitios, consejos motivacionales, de maternidad o para la rutina diaria. Desde asesoría de belleza hasta tutoriales de cómo doblar la ropa, hacer un hueco en el armario o recetas de cocina de todo tipo.

Estas son solo algunas de las millones de cosas que te puedes encontrar en el mundo digital que la gente investiga y adapta en su vida para convertirse en la «versión mejorada de sí mismos» que aspiran a ser. Vamos, lo que conocemos como romantizar la vida. 

Estos son algunos creadores de contenido para ayudarte a romantizar tu vida (o simplemente entretenerte)

Lo que comenzó con el auge de YouTube por pura diversión ha evolucionado en la última década hasta convertirse en un estilo de vida —y en algunos casos, en una profesión más—. El fenómeno se ha extendido a redes sociales como TikTok o Instagram dando lugar a los sucesores de los youtubers: los influencers y tiktokers.

1. Documentar lo cotidiano puede cambiar una vida: Emma Chamberlain, de grabar contenido en su casa a la Met Gala y Vogue

Emma Chamberlain pertenece a la segunda generación de creadores de contenido y es, probablemente, una de las figuras que mejor representa la evolución del videoblog. Comenzó compartiendo vídeos desde su casa en YouTube con una edición y esencia desenfadadas, mucho humor y naturalidad.

Lo que comenzó como un simple retrato de su rutina terminó convirtiéndola en un fenómeno internacional: hoy es empresaria, referente de moda y corresponsal de Vogue en la Met Gala. Un ejemplo de la primera generación de vloggers estadounidenses es, sin duda, Andrea Russet.

2. Matilda Djerf es la viva imagen de la estética clean girl y el contenido slow

La creadora de contenido sueca se ha convertido en uno de los grandes referentes de la estética clean girl y del llamado contenido slow, donde desayunos tranquilos, cafés, paseos, peinados y estilismos perfectos o consejos para romantizar la vida, forman parte de su universo visual. Es el ejemplo perfecto de cómo romantizar la vida minuto a minuto. 

 

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Su contenido ha inspirado a millones de personas a encontrar belleza en los pequeños gestos del día a día. Así, ha consolidado una nueva forma de entender las redes: menos centrada en los grandes acontecimientos y más en romantizar el día a día.

3. En España un claro ejemplo de creadora de contenido desde hace quince años es RoEnLaRed

Rocío comenzó compartiendo videoblogs en YouTube cuando este formato apenas daba sus primeros pasos en España. Vlogs de viajes, rutinas, reflexiones y el día a día con amistades y familia de forma cómica, han sido siempre la esencia de su canal, que ha evolucionado junto a toda una generación.

Quince años después, sigue demostrando que no hacen falta grandes acontecimientos para conectar con tu audiencia. La clave es simplemente ser real, porque a veces, la vida cotidiana también merece ser contada.
Otros ejemplos de youtubers veteranos españoles son Dulceida, Andrea Duro,  Neus Snow o Álex Puértolas.

4. Raquel Reitx y una generación de influencers que convierten la rutina en inspiración

En la actualidad, tenemos creadoras de contenido como Raquel Reitx, que han llevado esa forma de documentar la vida cotidiana más allá de YouTube. En sus redes comparte viajes, momentos con amigos, su proceso con la maternidad o pequeños instantes que consiguen inspirar y entretener a miles de seguidores.

La influencer Raquel Reitx con una sonrisa natural para Instagram.
La influencer Raquel Reitx posando con una sonrisa natural. Imagen: @raquelreitx

Su contenido demuestra que la rutina puede convertirse en una fuente de creatividad y que basta con cambiar nuestra perspectiva para valorar lo más cotidiano. Algunas influencers más recientes que han hecho de su vida una fuente de inspiración son también María Pombo, Teresa Bass, Laura Escanes, Estela Amorós o Paula Gonu.

Peligro en redes sociales: ¡no todo lo que se romantiza es necesariamente real!

Aunque muchos creadores de contenido se esfuerzan por mostrar además de lo bonito, la realidad detrás de las cámaras, no siempre es tarea fácil. Documentar los pequeños momentos del día a día puede ayudarnos a apreciar más lo cotidiano. Pero también, las redes sociales han convertido lo rutinario en un escaparate cuidadosamente editado, que, en ocasiones, acaba marcando estándares sobre cómo debería verse nuestra vida, y eso supone una presión silenciosa.

Detrás de un café en Starbucks, de empezar el día a las cinco de la mañana haciendo journaling, de ir al gimnasio con los mejores conjuntos, de un viaje espectacular o de una relación aparentemente perfecta, suele haber una selección de los mejores planos, filtros, poses y momentos.

 

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El peligro llega cuando olvidamos que estamos constantemente comparando realidades distintas. Nuestra vida completa con una pequeña versión resumida y embellecida de la de los demás. Si toda una vida parece sacada de una película, es fácil sentir que la nuestra no está a la altura. Y hay que ser conscientes de eso, porque puede llegar a generarnos expectativas poco realistas e incluso insatisfacción.

La clave quizá no sea dejar de romantizar la vida, sino aprender a hacerlo sin perder de vista que, detrás de cada publicación perfecta, también existen días aburridos, imperfectos, malos o simplemente normales para todo el mundo. Sin excepciones.

Y tú, ¿piensas que estamos documentando todo para recordarlo, viviéndola para documentarla o tratando de romantizar nuestra vida frente a una cámara constantemente?

Ainhoa Hadjipavlou @aiiinhooaa_30

Imágenes: Instagram

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