Querida amante del buen vino, te hemos preparado la guía definitiva de los puntos claves en toda buena «wine night» en la capital. ¿Te animas a descubrirlos?
Estos son los mejores «wine bars» de Madrid. Imagen: @glopvinos
Estos son los mejores «wine bars» de Madrid. Imagen: @glopvinos
Querida amante del buen vino, te hemos preparado la guía definitiva de los puntos claves en toda buena «wine night» en la capital. ¿Te animas a descubrirlos?
Hay planes que siempre funcionan, y uno de ellos es reunir a tus amigas alrededor de una mesa con una buena copa de vino. Tranquila, la ciudad de Madrid está llena de locales donde el vino es el auténtico protagonista: desde barras con referencias naturales y difíciles de encontrar, hasta restaurantes con cartas sorprendentes, sumilleres que te hacen sentir en confianza y maridajes pensados para disfrutar sin complicaciones. No hace falta ser experta, solo tener ganas de descubrir, probar y brindar.
¿Lo mejor? Que estos sitios no solo cuidan el vino, también el ambiente. Aquí se alargan las sobremesas, se comparten tapas, se cuentan secretos y se celebra la amistad. Espacios bonitos, buena música, copas bien servidas y la mezcla perfecta entre lo informal y lo especial. Prepárate para convertirte en la amiga que siempre sabe dónde ir… y quedar como una auténtica wine lover sin esfuerzo:
Dónde: Calle Conde de Aranda, 11 y Calle Zurbano, 13
Este wine bar es perfecto para una cena relajada con amigas en un ambiente elegante pero cero estirado. Su carta de más de 300 vinos impresiona, pero el equipo te asesora como si estuvieras con una amiga que controla, sin tecnicismos ni postureo. Los platos de temporada para compartir están al nivel del vino y el espacio invita a quedarse: iluminación cálida, ritmo tranquilo y la sensación de que cada copa merece conversación. Ideal para brindar y ponerse al día.

Dónde: Calle de Fernando el Católico, 6.
Glop combina buen rollo y una cuidada selección de vinos que sorprende a quienes buscan algo diferente. Su carta se centra en referencias nacionales e internacionales de pequeños productores, y el equipo está siempre dispuesto a aconsejar sin tecnicismos, para que elegir botella sea fácil y divertido. Los platos para compartir son frescos, sencillos y pensados para acompañar cada copa mientras la charla y las risas fluyen, convirtiendo cualquier cena con amigas en un plan relajado, chic y memorable.

Dónde: Calle de San Lucas, 15 y Galileo, 32
La Alquimia es el lugar perfecto para dejarse llevar por una velada tranquila, pero con estilo. Este restaurante ofrece una selección de vinos cuidadosamente elegida, con referencias de pequeños productores y etiquetas que sorprenden incluso a las más expertas. Su propuesta gastronómica se centra en platos de temporada pensados para compartir, con sabores que acompañan cada sorbo sin complicaciones. El ambiente cálido y moderno invita a alargar la sobremesa, disfrutar de la charla con amigas y sentir que cada visita es un pequeño descubrimiento descubrimiento.

Dónde: Plaza de la Independencia, 6
Situado frente a la Puerta de Alcalá, Berria es uno de esos sitios donde el vino es protagonista absoluto (y tú quedas como toda una entendida). Su carta incluye más de 2.000 referencias y una selección de vinos por copas que cambia constantemente, ideal para probar cosas nuevas sin comprometerte a una botella entera. La comida acompaña a la perfección con platos pensados para compartir y producto de nivel, en un ambiente elegante. Perfecto para una cena con amigas donde cada copa abre conversación… y la noche se alarga sin darte cuenta.

Dónde: Hotel Wellington, Calle Velázquez, 8
El Bar Grand Siècle del Hotel Wellington es ese rincón elegante donde se puede disfrutar de una copa de champagne sin prisas y con estilo. Con una selección cuidada de burbujas Laurent-Perrier y pequeños bocados para picar, el ambiente combina sofisticación y calidez, ideal para una sobremesa que se alarga entre risas y charla entre amigas. Un espacio donde la noche empieza relajada y, casi sin darte cuenta, se convierte en un plan que se disfruta hasta el último sorbo.

Dónde: Calle de Alburquerque, 14
Bar Trafalgar es ese bar que mezcla lo clásico con un giro actual: en su carta encuentras tapas tradicionales con toques modernos (gildas, bravas, croquetas, su versión de bikini de lacón y comté, pepito…) junto con una cuidada selección de vinos, vermuts y cócteles de autor. El ambiente es acogedor, pero con chispa: la barra circular domina el espacio y el local mantiene ese aire de «bar de siempre» elevado con detalles estéticos que lo hacen especial. Ideal para cenar algo ligero y luego seguir con copas sin complicarte.

Dónde: Calle del Amparo, 91
La Fisna es uno de esos templos del vino que no van de pretenciosos pero te hacen quedar como una entendida sin esfuerzo: una enoteca convertida en bar donde cada botella tiene historia y el equipo sabe recomendar sin abrumar. La carta de vinos apuesta por productores pequeños, referencias naturales y sorpresas de distintos rincones del mundo, mientras que la comida acompaña con picoteo rico tipo quesos, embutidos o platos sencillos bien hechos. Su ambiente cálido, de barrio con encanto, pero toque moderno, la convierte en el sitio perfecto para una cena relajada con amigas que se alarga copa tras copa. ¿El plan ideal? Llegar sin prisa y dejarse llevar.

Dónde: Calle de Almadén, 9
Ganz Wine Bar es ese lugar con encanto parisino y alma madrileña donde el vino manda, pero sin solemnidad: una carta cuidada, con muchas opciones por copa y botellas de pequeños productores, perfecta para descubrir cosas nuevas mientras cenas sin prisas. Su cocina mezcla lo clásico con un toque cosmopolita (tartar, confit de pato, croquetas, pasta fresca…) y el espacio —acogedor, bonito y con luz cálida— invita a sentarse y no mirar el reloj. Ideal para una noche de chicas con conversación infinita y brindis que se alargan de forma natural.

Dónde: Calle del Almendro, 25
Cedrón es de esos wine bars que combinan buen gusto, buen vino y ambiente sin pretenderlo demasiado. Su carta se centra en vinos naturales y de pequeña producción, explicados con cariño para que elijas sin miedo (aunque no seas experta). Para acompañar, platos con rollo mediterráneo-argentino: empanadas artesanas, burrata, buen queso, embutidos, tostas… todo casero y muy bien hecho. El local es acogedor y con luz tenue y sus mesas altas invitan al picoteo lento y a quedarse charlando con la copa en la mano. Plan perfecto para empezar la noche y, si se complica… no pasa nada.

Si hay algo que une a todos estos lugares es que convierten una cena con amigas en un plan completo: buena comida, ambiente cuidado y, sobre todo, vinos que sorprenden sin complicaciones. Desde enotecas íntimas hasta wine bars modernos, cada espacio ofrece su propia personalidad y ese toque que hace que la sobremesa se alargue entre risas, confidencias y brindis improvisados. Así que la próxima vez que quieras quedar como toda una experta, solo tendrás que elegir el local que mejor encaje con tu mood… y dejar que las copas hablen por sí solas.
¿Cuál tienes más ganas de probar?
Laura Lorenzo Santos @laura_lorenzoo
Imágenes: Cortesía de los establecimientos e Instagram.