Por supuesto, si tú y tu pareja habéis decidido iros a vivir juntos es porque os queréis mucho (como la trucha al trucho) y os morís de ganas de que desayunar, comer, merendar, cenar y dormir juntos. La convivencia puede ser maravillosa pero no es una solución a los problemas de la relación (si es que los hay) y puede crear incluso nuevos conflictos. Todas sabemos que no existen los cuentos de hadas. Irse a vivir juntos es un gran paso en cualquier relación y, a menos que comuniques tus objetivos y deseos de antemano, incluso cosas tan pequeñas como encontrar pelos en el lavabo o tus cremas y kits de manicura desordenados pueden causar una crisis. Hay varias cosas que tenéis que hablar antes de iros a vivir juntos... Y hoy os las contamos. Sí, cariño, tenemos que hablar ;)

Dinero

Hablar de dinero no es plato de buen gusto ni tarea fácil. Puede que te sientas avergonzada o juzgada en comparación. Cuando habléis de dinero es importante tener cuidado e ir despacio. Tener diferentes maneras de ver el uso del dinero no debería ser un problema pero si hay algo en concreto que te preocupe, cuanto antes mejor para hablar de ello. ¿Cuenta conjunta? ¿Tarjetas de crédito? ¿Ahorros? ¿Cuánto dinero queréis dedicar a cada cosa? Hablad de dinero en profundidad. Callarse las cosas solo provoca resentimiento. Es importante que queden claras las prioridades de cada uno a la hora de gastar dinero. Quizás tu pareja prefiere ahorrar para viajar que gastarlo en copas y tú prefieres comprarte ropa. Incluso podríais tener una reunión mensual para hablar de las finanzas. Parece exagerado pero los problemas con el dinero contribuyen a las separaciones más que el sexo, los hijos o las tareas del hogar.  

Discusiones

Las parejas felices se van a vivir juntas precisamente porque son felices. Sin embargo, una vez os encontréis 24 horas al día juntos entre 4 paredes pueden surgir problemas como nunca. Sentaos a hablar sobre qué creéis que vais a discutir, intentad anticipar los acontecimientos. Aseguraros de que ambos sois capaces de llegar a acuerdos y que habéis encontrado una manera asertiva de discutir cuando no estáis de acuerdo. Una pareja que no solucione los problemas rápido, sin hacerse daño y sin guardar resentimientos tendrá problemas.  

Sexo

Las buenas noticias: ¡Compartiréis cama cada noche! ¡Yuju! Las malas noticias: compartiréis cama cada noche. No sólo después de las citas o los fines de semana después de un buen revolcón... También cuando estés cansada, de mal humor y sin ganas de nada. Ir a vivir juntos significa que es hora de hablar de sexo sin problemas y no esperar que nuestra pareja nos lea la mente y adivine cuando tenemos ganas y cuando no. Si estás preocupada porque el tema se vuelva monótono, piensa que una casa nueva significa nuevas habitaciones y horas del día para ponerse a ello. YES!  

Tareas del hogar

¿Cómo os repartiréis las tareas? A nadie le gusta limpiar el baño ni a los hombres ni a las mujeres, por eso es muy importante que las tareas queden divididas equitativamente antes de firmar el contrato de alquiler. Habrá que ordenar habitaciones, pasar la aspiradora, sacar la basura, cocinar... ¿Cada uno tendrá una tarea o irán rotando? Podéis crear un plan de tareas para empezar e ir modificándolo a medida que vayan surgiendo pequeñas cosas con la convivencia. No todo el mundo se acuerda de mencionar si le gusta sacar la basura una vez al día o sólo cuando está llena. Lo importante es que os vayáis conociendo y haciendo cambios que os funcionen a los dos.

Dónde vais a vivir

Que tu chico se mude a tu piso es algo muy diferente a buscar piso juntos, escoger un nidito de amor y empezar los dos desde cero en un nuevo hogar. Piensa en si te sentirás tu espacio invadido. Si vais a vivir juntos, sois un equipo y tendréis que llegar a un acuerdo con la decoración. Si eres tú la que se muda a su apartamento, no tendrás otro remedio que respetar su estilo de interiorismo y los pósters de sus paredes. También podéis tener una cita en Ikea y comprar muebles que os gusten a los dos. ¿Suena bien?  

Vuestro espacio

Puede sonar contradictorio pero vivir juntos no significa convertirse en hermanos siameses y estar pegados las 24/7. Hablad de cuánto tiempo necesitáis para vosotros mismos, será clave para vuestra salud mental. Y no, no pasa nada porque cada uno quiera salir con sus amigos una vez a la semana (o dos o tres). Uno más uno siguen siendo dos.  

Invitar gente a casa

Si tú y tu hermana tenéis la tradición de ver juntas cada capítulo de Juego de Tronos, informa a tu pareja. Más que nada porque a partir de ahora tu casa será su casa y está bien que todo el mundo sepa cuando hay invitados. Como lleváis ya un tiempo juntos, seguramente sabéis qué programas os gustan, qué tipo de actividad social tiene cada uno y si sois más de mañana o de noche. A lo mejor uno es súper espontáneo y el otro necesita planearlo todo. Hablad sobre todo esto: ¿qué es imprescindible y qué no soportáis?  

Vuestras citas

Cuando viváis juntos os veréis todo el rato, ¿verdad? Pues quizás llega a sorprenderte el poco tiempo de calidad que pasáis juntos si no hacéis planes especiales (no, preparar los tuppers del día siguiente a la vez no cuenta). Vivir juntos no elimina la necesidad de hacer cosas juntos fuera de casa. Al contrario, más que nunca necesitaréis crear momentos para los dos fuera de casa. Quizás planear noches de cita no suena demasiado sexy pero si cuando no vivíais juntos salíais los sábados por la noche, seguid haciéndolo. Si no teníais fecha fija, los domingos podéis ver cómo tenéis la agenda y quedar en una día diferente cada semana (¡pero que no falte la cita!). Además, seguro que así, pensáis en planes incluso más originales para no caer en la rutina.  

A dónde va la relación

Y por último, la pregunta más importante: ¿Por qué os vais a vivir juntos? ¿Es para ahorrar gastos y pagar menos de alquiler? ¿Porque todos vuestros amigos y conocidos lo están haciendo? La respuesta debería ser: “Porque creemos que es hora de dar un paso más en nuestra relación”. Deberíais estar los dos completamente seguros de que estáis preparados para este momento y que vuestra relación es suficientemente estable para superar los retos de la convivencia. Haz caso a tu intuición y si no te sientes preparada, frena. Siempre es mejor ir más despacio que tener que arrepentirte más tarde. Seguro que no quieres hacer mudanzas de más, ¿verdad?    

Agnes Deer - @agnesdeer