«Summer slow living» o cómo bajar el ritmo con estos pequeños PLACERES este verano

Descubre cómo aplicar la filosofía «summer slow living» con pequeños rituales domésticos: lectura, autocuidado, yoga, descanso y snacks saludables para disfrutar de un verano más consciente

Cómo practicar el summer slow living: ideas para descansar y cuidarte este verano

Verano no solo es sinónimo de planes y salidas, tener la agenda siempre ocupada no favorece un descanso real. A veces uno termina exigiendo unas vacaciones de las vacacionesTurismo desenfrenado, itinerarios imposibles, quedadas con amigos hasta la madrugada, varias barbacoas al día en la piscina, clases de nuevas disciplinas de deporte… suele ser sí a todo, pero uno termina exhausto de tanta interacción y programación. El bienestar también tiene que ser un sí.  

Es importante aprovechar las temporadas con menos carga laboral para descansar. La etiqueta en tendencia sería «summer slow living», algo así como adaptar esta filosofía de vida más pausada a los meses cálidos. Tampoco consiste en cancelar todo evento social, sino simplemente escuchar a tu cuerpo para permitir momentos de tranquilidad y cuidado. El mejor refugio donde hacer estos pequeños rituales es tu hogar. Un lugar donde sentirse seguro y poder dedicar tiempo a uno mismo.  

Estos son algunos pequeños placeres del verano que te permitirán prestar atención a tu cuerpo y disfrutar mejor de la estación desde una perspectiva más pausada: 

1. Preparar un snack estival 

No siempre se tiene la opción de ir al local de moda para comprar la bebida o el plato más popular y refrescante que está arrasando en verano. Tampoco es fácil conseguirlo si uno vive lejos de la ciudad, o incluso hay ocasiones en las que el calor no cesa en todo el día, y las ganas de salir a la calle están bajo mínimos. Renunciar en Madrid a un açai saludable de Sanna Açai, a un yogur griego helado de Myka o a un matcha con hielo en Osom Café, no es fácil. Hay antojos que son difíciles de saciar.  

En estas ocasiones, las redes sociales siempre se ponen creativas y sacan sus mejores ideas. La solución es encontrar recetas caseras que puedan replicarse, como esta propuesta saludable de la chef Gloria Carrión (@gloriacarrion_), conocida como La Gloria Vegana: helados cremosos de doble chocolate, endulzados con dátiles y fáciles de preparar. 

2. Montar un centro estético de manicura casera 

Convertir tu hogar en un salón de belleza es una actividad con la que siempre se disfruta, no importa la edad. Verano es una época ajetreada para los centros estéticos, con huecos repletos para citas de manicura y pedicura. Una alternativa es hacerlo en casa, algo que muchas consideran relajante al hacer una actividad manual. 

Solo se necesita algo de fondo, como una música relajante, o incluso tu podcast o sitcom favorita. También los utensilios necesarios para poner las uñas a punto, un kit básico que toda principiante podría usar. Imprescindible también un esmalte del color a elegir, aunque en verano nunca están de más los tonos más vivos y alegres y, para las más habilidosas, también se puede añadir algún motivo o detalle (elementos marinos, flores, polka dots…).

Inspiración de uñas para verano de la nail artist Lilly Palm. Imagen: @lillypalm_ 
Inspiración de uñas para verano de la nail artist Lilly Palm, uno de los pequeños placeres del verano. Imagen: @lillypalm_

3. Leer una novela conmovedora 

Dedicar un rato a la lectura es un gesto que se agradece al final del día. Elegir un libro a veces resulta complicado entre tanta oferta, género e historias, pero para favorecer el bienestar es mejor evitar historias enrevesadas, de terror, o aquellas que dejan con una sensación de incomodidad, esas que pueden hacer que durante la noche no se descanse lo suficiente.  

Una novela que ha cautivado a muchos lectores es «Theo de Golden» (2026), de Allen Levi. Este bestseller en Estados Unidos narra una historia de ficción conmovedora. Habla de cómo pequeños gestos mueven grandes experiencias, sobre el poder de valorar las virtudes de una persona, de ver la belleza en lo cotidiano, saber escuchar y apoyar al prójimo. 

«Theo de Golden», del escritor americano Allen Levi. Imagen: @amapolaslibreria 
«Theo de Golden», del escritor americano Allen Levi. Leer como uno de los pequeños placeres del verano. Imagen: @amapolaslibreria

4. Practicar ejercicios conscientes y sin impacto para mantener el cuerpo activo 

Practicar deporte durante los meses de verano requiere más exigencia física debido a las altas temperaturas. Hay personas que fuerzan demasiado la máquina, y otras que la paran completamente (por pereza, por calor…). Por eso, el cuerpo pide en algunos momentos movimientos controlados, conscientes y sin impacto. 

La profesora de yoga y experta en meditación Xuan Lan comparte algunos vídeos en sus redes sociales, y durante esta época recomienda la práctica del Slow Yoga. Para ello ha creado una secuencia de ejercicios con los que mantenerse activo poniendo atención en el cuerpo (fuerza, equilibro y estiramientos), ideales para practicar desde casa y, a ser posible, por la mañana. Este momento puede convertirse en un pequeño ritual para desconectar y poner más atención en uno mismo. 

5. Dormir como en un hotel de vacaciones, uno de los pequeños placeres del verano

Las noches pueden ser complicadas, incluso hay días en los que uno no pega ojo, cuando no corre ni una pizca de aire y por las ventanas solo se cuela el ruido de la ciudad ajetreada. Es importante mantener las estancias ventiladas a primera y última hora del día, tener espacios perfumados con aromas frescos: bergamota, neroli, jazmín…  

También utilizar tejidos naturales, como sábanas de lino, o pijamas de materiales más vaporosos y transpirables.  Evitar las pantallas para no fatigar la vista y mantener una iluminación tenue. Pequeños gestos que favorecen el descanso.

Coco Constans con conjunto de pijama amarillo. Imagen: @coconstans pequeños placeres del verano
Coco Constans con conjunto de pijama amarillo. Imagen: @coconstans

Frente a la presión por vivir un verano lleno de planes y compromisos, existe otra forma de disfrutar la estación: más pausada y consciente. Es en los pequeños placeres domésticos donde se esconde gran parte del bienestar. Porque, a veces, el plan más apetecible del verano consiste precisamente en no tener ninguno y disfrutar del tiempo con uno mismo. 

Adriana Navarro  @adrinavarroguz 

Imágenes: Instagram

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