España en una copa: BODEGAS para una escapada entre viñedos

Entre viñedos, arquitectura con encanto y paisajes que invitan a brindar sin mirar el reloj, España está llena de bodegas perfectas para una escapada diferente. Un plan para disfrutar del vino, la gastronomía y la calma en destinos con mucha personalidad

Las bodegas más bonitas de España para una escapada entre viñedos

El turismo enológico ha dejado de ser un plan reservado solo para expertos en vino. Hoy, visitar una bodega puede ser una escapada completa: pasear entre viñedos, descubrir edificios espectaculares, probar vinos con historia, dormir rodeado de cepas o sentarse a una mesa donde cada copa encuentra su plato perfecto.

España ofrece rutas ideales para quienes disfrutan del vino, pero también del paisaje, la arquitectura y los viajes con encanto. De las bodegas centenarias a los proyectos más contemporáneos, estos destinos invitan a descubrir otra forma de viajar: más pausada, más sensorial y con mucho sabor.

1. Hacienda López de Haro: La Rioja a pie de viña

En San Vicente de la Sonsierra, en pleno corazón de Rioja Alta, Hacienda López de Haro propone una escapada entre viñedos, historia y paisaje. La bodega se alza sobre una loma rodeada por un mar de cepas, con vistas a la Sonsierra, al río Ebro y a un entorno salpicado de lagares rupestres, yacimientos y castillos medievales.

Ahora mismo, una de las experiencias más recomendables es «A pie de viña», una visita pensada para entender el vino desde su origen. Durante unas dos horas, el visitante pasea entre los viñedos situados junto a la bodega mientras descubre cómo influyen las variedades de uva, el clima y el suelo en el resultado final. El plan se completa con un aperitivo con vistas, recorrido por la bodega y cata comentada, convirtiéndolo en una opción perfecta para quienes buscan una experiencia cercana, bonita y muy riojana.

Hacienda López de Haro, rodeada de viñedos en Rioja Alta, ofrece una de las experiencias enoturísticas más completas de la región
Hacienda López de Haro, rodeada de viñedos en Rioja Alta, ofrece una de las experiencias enoturísticas más completas de la región

2. Bodega Terramoll: la Formentera más tranquila

En lo alto de La Mola, Bodega Terramoll descubre una cara menos evidente de Formentera: la de los viñedos, la tierra seca, la brisa marina y una viticultura ecológica muy pegada al paisaje. Sus cepas crecen en un entorno marcado por la salinidad, la sequía y los suelos pobres, factores que terminan dando carácter a unos vinos de producción limitada y espíritu mediterráneo.

La visita empieza con un paseo por los viñedos de La Mola, entre un paisaje austero y luminoso que recuerda la tradición agrícola de la isla, y continúa en la bodega, donde se explica una elaboración honesta y poco intervencionista. El plan culmina con una cata de tres vinos acompañada de aperitivo local, una forma perfecta de descubrir la Formentera más escondida, más rural y más auténtica, más allá de sus playas.

Cartel de Terramoll entre viñedos en La Mola, Formentera
Terramoll revela la cara más rural y auténtica de Formentera a través de sus viñedos ecológicos

3. Martín Códax: albariño con vistas a la Ría de Arousa

En Cambados, Bodegas Martín Códax es una de las paradas imprescindibles para entender el carácter más atlántico del vino gallego. La bodega propone una escapada muy ligada al paisaje de las Rías Baixas, con el albariño como protagonista y una terraza panorámica desde la que disfrutar de la Ría de Arousa.

Su enoturismo combina visitas a bodega, degustaciones y experiencias pensadas para conectar el vino con la cultura marinera de la zona. Entre sus propuestas hay recorridos con cata, degustaciones comentadas en la terraza, una barra más informal para probar vinos a otro ritmo y planes especiales como mariscaje, visitas a conserveras artesanales o sabores entre viñedos.

Viñedos de Martín Códax con vistas a la Ría de Arousa en Cambados
Los viñedos de Martín Códax disfrutan de una ubicación privilegiada frente a la Ría de Arousa

4. Monasterio de Corias: la Asturias que también se bebe

En Cangas del Narcea, Bodegas Monasterio de Corias es una parada perfecta para descubrir una Asturias menos esperada: la del vino. La experiencia arranca entre las viñas que rodean el histórico monasterio y permite adentrarse en el paisaje natural de la zona, marcado por la singularidad de la viticultura heroica y la tradición de la D.O.P. Cangas.

La visita continúa por las instalaciones de la bodega y culmina con una cata de sus vinos acompañada de IGP Chosco de Tineo, un guiño gastronómico muy local. Dura unas dos horas aproximadamente y funciona muy bien para quienes buscan una escapada diferente, con historia, paisaje y vinos asturianos que se salen de lo habitual.

Bodegas Monasterio de Corias rodeadas de viñedos en Asturias
Bodegas Monasterio de Corias permite descubrir la tradición vinícola de Cangas del Narcea

5. Protos: la Ribera del Duero bajo el castillo de Peñafiel

A los pies del castillo de Peñafiel, Bodegas Protos es una de las imágenes más reconocibles de la Ribera del Duero. Su edificio contemporáneo, diseñado por Rogers Stirk Harbour + Partners y Alonso Balaguer, llama la atención por sus cubiertas onduladas de madera y cerámica, que dialogan con el paisaje castellano y con la silueta medieval del castillo.

La visita permite recorrer sus instalaciones modernas y sus galerías subterráneas, donde el vino reposa bajo la montaña, y descubrir la historia de una bodega clave para entender la identidad vinícola de la zona. El plan se completa con una cata de sus vinos, convirtiéndose en una escapada perfecta para quienes buscan arquitectura, tradición y una postal muy Ribera del Duero.

Viñedos de Protos en la Ribera del Duer
Los viñedos de Protos forman parte de uno de los paisajes más emblemáticos de la Ribera del Duero

6. González Byass: el Jerez más clásico entre botas y patios

En pleno corazón de Jerez de la Frontera, González Byass es una de las grandes bodegas imprescindibles para adentrarse en el universo del vino de Jerez. Sus patios andaluces, sus calles interiores, sus cascos bodegueros y sus miles de botas crean una atmósfera muy especial, de esas que explican por qué esta ciudad se entiende también a través de sus vinos.

La visita permite descubrir la historia de la casa, el sistema de criaderas y solera y la personalidad de vinos tan emblemáticos como Tío Pepe. El recorrido suele terminar con una cata, perfecta para acercarse a finos, olorosos o amontillados y entender la enorme riqueza de los vinos generosos. Una parada con sabor andaluz, mucha tradición y todo el encanto del Jerez más clásico.

Barricas de vino en las bodegas González Byass de Jerez
Las históricas botas de González Byass guardan la tradición centenaria de los vinos de Jerez

7. Bodegas El Grifo: vino entre ceniza volcánica en Lanzarote

En pleno paisaje volcánico de Lanzarote, Bodegas El Grifo propone una de las escapadas enológicas más singulares de España. Sus viñedos crecen sobre el picón negro, protegidos del viento por pequeños muros de piedra seca, en un entorno que parece de otro planeta y que convierte cada paseo entre cepas en una experiencia casi hipnótica.

La visita permite descubrir la historia de una de las bodegas más antiguas de Canarias, recorrer su museo del vino y entender una viticultura marcada por la lava, la sequedad y los vientos alisios. El plan culmina con una cata de vinos elaborados con variedades locales, como la malvasía volcánica, perfecta para brindar por la cara más mineral, luminosa y sorprendente del enoturismo español.

Exterior de Bodegas El Grifo en Lanzarote
El Grifo es una de las bodegas más emblemáticas de Lanzarote y del paisaje volcánico canario

8. Can Ràfols dels Caus: vino mediterráneo bajo la roca del Garraf

En Avinyonet del Penedès, a las puertas del Parque del Garraf, Can Ràfols dels Caus propone una escapada enológica distinta, alejada del imaginario más clásico del cava. Su bodega, excavada bajo la roca e integrada con discreción en el paisaje, combina arquitectura contemporánea, viñedos mediterráneos y un entorno de piedra caliza, luz y calma.

La visita permite descubrir un proyecto muy ligado al territorio, donde los vinos tranquilos expresan el carácter mineral del Garraf y la personalidad de variedades trabajadas con una mirada propia. Entre viñedos, barricas y salas subterráneas, la experiencia culmina con una cata que invita a saborear el Penedès desde otro lugar: más silencioso, más elegante y profundamente mediterráneo.

Vista panorámica de Can Ràfols dels Caus en el Penedès
Can Ràfols dels Caus se integra en el paisaje mediterráneo del Garraf, rodeada de viñedos y montañas

De Rioja a Lanzarote, de Galicia a Jerez o del Penedès a Formentera, estas bodegas demuestran que el vino también es una forma de viajar. Cada destino propone una manera distinta de acercarse al territorio: a través de una copa de albariño frente a la ría, de un paseo entre viñedos volcánicos, de una cata bajo el castillo de Peñafiel o de una visita entre botas centenarias en el corazón de Andalucía.

Porque una escapada enológica no va solo de probar vinos, sino de mirar el paisaje con otros ojos, descubrir historias ligadas a la tierra y dejarse llevar por el ritmo pausado de cada lugar. Planes para brindar, comer bien, respirar calma y recordar que, a veces, el mejor viaje empieza simplemente con una copa.

Laura Lorenzo Santos @laura_lorenzoo

Imágenes: cortesía de los establecimientos

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